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La leyenda del Colibrí

Según la leyenda india, el colibrí simboliza la energía vital, la pasión y el renacimiento. Es el mensajero y guardián del tiempo entre los indígenas americanos.

En Uruguay hay identificadas al menos 8 especies diferentes de colibríes, entre ellos el Picaflor Negro (Florisuga fusca), el Picaflor Verde (Chlorostilbon lucidus), la Coqueta Verde (Lophornis chalybeus), el Picaflor de Corona Violacea (Thalurania glaucopis), el Picaflor Bronceado (Hylocharis chrysura), el Picaflor de Graganta Blanca (Leucochloris albicollis), el Picaflor de Barbijo (Heliomaster furcifer) y el Picaflor Vientre Negro (Anthracothorax nigricolis).

En Costa Llana pueden verse colibríes sobre todo durante el verano. La temporada reproductiva de estas aves es entre Octubre y Enero, y se las puede encontrar fácilmente alimentándose del néctar de las flores del monte nativo.

Cuenta la leyenda que un día hubo una incendio enorme en el bosque. Todos los animales huían despavoridos, pues era un fuego terrible.

De pronto, el jaguar vio pasar por sobre su cabeza al colibrí…en dirección contraria, es decir, hacia el fuego. Le extraño sobremanera, pero no quiso detenerse. Al instante, lo vio pasar de nuevo, esta vez en su misma dirección. Pudo observar este ir y venir repetidas veces, hasta que decidió preguntar al pajarillo, pues le parecía un comportamiento harto estrafalario:

¿Qué haces colibrí?, le pregunto.

Voy al lago – respondió el – tomo agua con el pico y la hecho al fuego para apagar el incendio.

El jaguar sonrió.

¿Estás loco? – le dijo. ¿Crees que vas a conseguir apagarlo con tu pequeño pico tu solo?

No – respondió el colibrí – yo sé que solo no puedo. Pero ese bosque es mi hogar. Me alimenta, me da cobijo a mí y a mi familia, y le estoy agradecido por eso. Y yo lo ayudo a crecer polinizando sus flores. Yo soy parte de él y él es parte de mí. Yo sé que solo no puedo apagarlo, pero tengo que hacer mi parte.

En ese momento, los espíritus del bosque que escuchaban al colibrí, se sintieron conmovidos por la pequeña ave y su devoción hacia el bosque. Y milagrosamente enviaron un fuerte chaparrón, que terminó con el incendio.

Las abuelas indias contaban esta historia a sus nietos concluyendo:

“¿Quieres atraer los milagros a tu vida? ¡Haz tu parte!”

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